Griegos y fenicios bautizaron a las islas Canarias como Islas Afortunadas. Antiguamente creían que más allá de los acantilados de Los Gigantes, en Tenerife, estaba el fin del mundo. Todavía hoy, al mirar las paredes verticales de 600 metros que caen al Atlántico sentimos el misterio. En las aguas del océano es fácil avistar delfines mulares, ballenas piloto, cachalotes y ballenas blancas.
Todo Tenerife, pero esta zona en particular, es un auténtico paraíso que conserva la armonía con fondos marinos de gran riqueza natural y un clima privilegiado que ofrece múltiples paisajes: extensos paisajes montañosos, imponentes acantilados, sobrecogedores volcanes, tranquilas playas de arena.
Los Gigantes acumula tesoros en el fondo submarino y en la superficie, contando con la cumbre del Teide, el pico más alto de España con 3.718 metros, uno de los volcanes más bellos del mundo, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en 2007.
El negro brillante de la lava, el azul intenso del mar, el verde de la rica vegetación conforman un cuadro multicolor lleno de encanto. La conservación y protección del medio ambiente y las tradiciones culturales nos permiten disfrutar un rico y cuidado entorno natural.